En su término se han hallado hachas pulimentadas de la
Edad del Bronce y un fragmento de estela funeraria de época romana. Dentro
del mismo se localizan asentamientos arqueológicos en Santa Cruz* y Canal
de Fonblanco. CJS.
Antigua villa de señorío realengo («Unsi», «Unse»),
configuró durante el siglo XII una de las «tenencias» del
reino, encomendada sucesivamente a los seniores Aznar Aznárez (1116),
Martín de Lehet (1137-1143), Jimeno Almoravid (1171), Bartolomé
de Rada (1191), Aznar Pardo (1195) y Gonzalo de Baztán (1197 , Jimeno
de Rada (1205-1207 y 1217, Pedro Garcés (1210), Sancho Garcés
(1210), e Iñigo de Oriz (1211). Sancho VII el Fuerte dispuso por «fuero»
(1197) que el clavero local del rey y el del «tenente» o ricohombre
fueran siempre vecinos de la villa; concedió luego a ésta garantías
para el aprovechamiento tradicional de las aguas y los pastos de su término
1204) y, finalmente, actualizó 1206) la pecha anual cifrándola
en 400 cahíces de trigo y otros tantos de cebada más 1.600 sueldos,
que es precisamente lo devengado en 1280. Por concesión de Carlos II
(1378) disfrutó sus rentas Roger Bernart de Foix, vizconde de Castellbó;
Carlos III las asignó sucesivamente al alférez Carlos de Beaumont
1391) y Diego de Baquedano (1394. Aunque Juan II transfirió a Bernardo
de Ezpeleta (1457) el señorío y la jurisdicción del lugar,
éste volvió luego al patrimonio de la Corona. En atención
a los daños sufridos, los vecinos obtuvieron (1480) la condonación
de un tercio de sus pechas; antes habían renunciado a favor de Carlos
III (1401) al patronato de la iglesia local, que posteriormente (1457) fue adscrita
al priorato de Velate. El monasterio de Leire había adquirido heredades
en el término a comienzos del siglo XI. JEH, AMD.
En 1513 San Martín de Unx se hallaba «en empeño» en
poder del mariscal don Pedro de Navarra, pero en esa fecha el pueblo pagó
la deuda que tenía con él y volvió a la corona, como realengo*;
la corona recompensó al lugar eximiéndole de cuarteles* durante
dieciséis años. Con todo, la relación de dependencia no
se rompió del todo o se reanudó, porque en 1543 San Martín
pagaba al mariscal de Navarra una pecha de doscientos robos de trigo, otros
tantos de cebada y veinte flor¡nes en dinero.
En la iglesia de San Martín servían un abad, un vicario y seis
beneficiados (ocho en 1847); los dos primeros eran de provisión del rey,
y los beneficiados, del abad, el vicario o el monarca, según el mes en
que se diera la vacante.
Mediado el siglo tenía ya dos escuelas: una de niños, a la que
acudían noventa y cuyo maestro percibía 1.952 reales en trigo
y 1.400 en dinero, y otra de niñas, frecuentada por cincuenta y cuya
maestra cobraba 960 reales. Los caminos que conducían a Tafalla y Olite,
como los demás, se encontraban en mal estado. Funcionaba un molino harinero. |